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Historia de la Cirugía Plástica

22 August 2008 2,544 veces leído No hay comentarios

La Cirugía Plástica es una rama especializada de la cirugía dedicada a la reparación de las deformidades y la corrección de los defectos funcionales.

Etimológicamente el nombre deriva de dos vocablos griegos: “Girurguiki” (cirugía, mano, obra) y “Plastikos” (moldear, dar forma), lo cual refleja el carácter artístico, artesanal de esta especialidad.
En 1798 Desault empleó por primera vez el término “Plastique” y posteriormente Von Graefe lo incorporó en su monografía “Rhinoplastik” (Berlín, 1818). Pero fue un cirujano alemán, Edmund Zeis quien lo popularizó al publicar en 1838 su tratado “Handbuch der Plastichen Chirurgie”, bautizando así a esta rama quirúrgica.
Los orígenes

Las bases de la Cirugía Plástica ya se encuentran en la Historia Antigua y representan el esfuerzo del hombre para tratar las heridas y los defectos infligidos por la naturaleza o por otros seres humanos. Podemos encontrar técnicas plásticas en documentos tan antiguos como los papiros egipcios (3000 a.J.) o en textos sánscritos de la antigua India (2600 a.J.). Sushruta en el año 600 a.J. describió intervenciones para la reconstrucción nasal (en aquella época la amputación nasal era un procedimiento frecuente para castigar la infidelidad), que son la base de técnicas actuales. En la época romana Celso (25 a.J.) empleó en sus clásicos escritos Demedicina diseños para movilizar tejidos que hoy denominamos colgajos de avance.

También el médico real bizantino, Orbasio, recogió en su enciclopedia médica Synagogue Medicae 2 volúmenes dedicados a la reconstrucción de defectos faciales, principalmente de la nariz. Además se describieron numerosos procedimientos desde el tratamiento de fracturas faciales hasta intervenciones de malformaciones del tracto urinario como el hipospadias.

La Edad Media

A pesar de el uso continuo de métodos establecidos, la caída del imperio romano en el siglo V y la subsiguiente extensión de las tribus bárbaras provocaron una desafortunada parada en el desarrollo de la cirugía reconstructiva. El Cristianismo tampoco permitió que continuaran los avances en este terreno. En el siglo XIII el Papa Inocente III prohibió específicamente los procedimientos quirúrgicos.
La práctica de la medicina se convirtió en una experiencia etérea en la que debía evitarse el contacto con el paciente. El trabajo manual requerido para realizar operaciones era considerado deshonroso y demostraba bajeza. El comienzo de la era de los cirujanos barberos todavía empeoró la reputación
de la cirugía.

El Renacimiento

En el siglo XIV renacieron las Ciencias y con ellas la cirugía, esta vez con importantes contribuciones provenientes tanto de oriente como de occidente. El turco Sabuncuoglu describió técnicas originales para el tratamiento de la ginecomastia (desarrollo mamario en el varón), que se consideran las primeras indicaciones de extirpación de tejido glandular mamario por motivos estéticos, y base de las técnicas actuales de reducción mamaria.

Los hermanos Branca en Sicilia (s. XV) reintrodujeron el método hindú de reconstrucción nasal y lo modificaron utilizando un colgajo cutáneo del brazo. Gaspar Tagliacozzi (1545) es considerado un hombre clave en el desarrollo del la Cirugía Plástica por sus trabajos detallados sobre colgajos pediculados, especialmente para reconstrucción nasal. Sin embargo a finales del siglo XVI Europa entra en una nueva etapa de decadencia cultural, superstición e ignorancia científica.

Los Fundamentos de la Cirugía Plástica Moderna

En el siglo XIX, en cambio, se produce un resurgimiento de esta cirugía. El trabajo de Chopart de 1971
acerca de la reconstrucción labial con colgajos cervicales probablemente fue el disparador del nuevo interés por esta rama de la cirugía.

Durante esta época el progreso es espectacular, posiblemente asociado a los avances en la anestesia (el siglo de los cirujanos). Von Graefe emplea las técnicas de reconstrucción nasal durante las Guerras
Napoleónicas; Dupuytren describe la fibromatosis palmar y clasifica las quemaduras según su profundidad; Von Langenbeck desarrolla el tratamiento de la fisura palatina, Sir Astley Cooper realiza el primer injerto cutáneo…sus importantes contribuciones han llegado hasta nuestros días. Es también el momento en que el término “Cirugía Plástica” se populariza y aparece como tal en diversos tratados.

El Nacimiento de la Cirugía Estética

El perfeccionamiento de las técnicas reconstructivas unido al descenso de los riesgos quirúrgicos que ofrecía la anestesia y la técnica estéril desarrollada por Lister, facilitaron que se comenzara a considerar el aplicar procedimientos plásticos para mejorar el aspecto de estructuras faciales, aunque estas no hubieran sido heridas o mutiladas.

El americano Jhon Roe es considerado el primer cirujano en realizar un abordaje estético nasal. Posteriormente el alemán Joseph publicó un análisis exhaustivo de la nariz, que incluía una clasificación y técnicas de reparación de las diversas alteraciones estéticas nasales. Por este importante trabajo es considerado el padre de la cirugía estética nasal.

Curiosamente ya en los comienzos se reconocieron problemas relacionados con la cirugía estética que continúan plenamente vigentes, como la dismorfofobia (percepción desfigurada de la propia imagen), que en el caso concreto de la nariz se denominó rhinomanía.

Las Guerras

A pesar del enorme desarrollo de las técnicas reconstructivas y estéticas durante el siglo XIX, la especialidad no existía como tal. Casi ningún cirujano se dedicaba de forma exclusiva a este campo, que no se consideraba prioritario y que no estaba destinado a salvar vidas.

La I Guerra Mundial es el punto crucial donde comienza a reconocerse la importancia de lo que hoy consideramos Cirugía Plástica. El enorme número de> pacientes heridos por proyectiles forzó la organización de centros especializados tanto en Europa como en Estados Unidos. De estos centros surgen los “padres” de muchas de las técnicas que actualmente empleamos y del instrumental requerido para ellas. Se amplía enormemente su campo de actuación y deja de estar confinada más o menos a la reconstrucción maxilofacial.

En Estados Unidos Vilray Papin Blair, cirujano de San Luis, establece el primer servicio específico de Cirugía Plástica en el Barnes Hospital de Washington University. Publica trabajos de referencia sobre reconstrucción mandibular y junto a Barret Brown desarrollan y perfeccionan la técnica de injerto cutáneo de espesor parcial.

En Francia Morestin crea y dirige uno de los primeros equipos dedicados a la Cirugía Plástica en el hospital militar Val de Grace de París. Entre sus grandes contribuciones se encuentra la idea de la disección subcutánea para el cierre de defectos sin tensión, la escisión seriada de lesiones amplias, o el refinamiento de las Z-plastias para la corrección de contracturas lineales. Morestin muere joven (49 años) de tuberculosis, pero su trabajo inspiró a sus discípulos que continuaron la labor iniciada. Uno de ellos fue el Británico Harold Gillies, que posteriormente fundó el Centro Reconstructivo del Hospital Queen Mary en Kent. Por su impresionante labor tanto en el desarrollo de nuevas técnicas, como en la educación de cirujanos plásticos de todo el mundo, fue nombrado caballero por la Reina de Inglaterra.

La Cirugía Plástica y Reconstructiva en definitiva captó la atención tanto del público como del mundo académico. Anteriormente el uso máscaras o prótesis era la única opción para los soldados mutilados, de pronto, casi milagrosamente, comenzaron a recuperar sus caras, la función de sus manos, la esperanza. Pero la mayoría de los historiadores coinciden, en que el verdadero despegue de la Cirugía Plástica tuvo lugar durante la segunda guerra mundial. Hasta ese momento, en Gran Bretaña, por ejemplo, solo había 4 cirujanos dedicados exclusivamente a esta especialidad: Gillies, Kilner, Mowlem y McIndoe. A finalizar la guerra eran ya 25. En Estados Unidos pasaron de 20 facultades de medicina que ofertaban Cirugía Plástica a 70.

   

En todas las unidades se describen enormes avances en el tratamiento de heridas y quemaduras. En 1939 Padgett presenta el dermatomo, un instrumento que sirve para la toma de injertos de forma rápida y segura, que continúa siendo una de las principales herramientas
de cualquier cirujano plástico. Algunos cirujanos plásticos, como Sterling Bunnell o William Littler en E.E.U.U. fueron centrando su interés en la cirugía de la mano. Bunnell publicó su importante obra Surgery of the Hand en 1944, que aún es uno de los trabajos de referencia en este campo.

Los comienzos y la evolución de la especialidad en España estuvieron condicionados por los avances en el resto de Europa y E.E.U.U. En el siglo XIX algunos cirujanos generales comenzaron, por interés personal o por necesidad, a utilizar técnicas básicas de Cirugía Plástica en el tratamiento de sus pacientes. Destacaron Hysern y Argumosa que desarrollaron técnicas originales de trasplante de tejidos. A principios del siglo XX el profesor Cortes Lladó, Catedrático de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Sevilla visitó la escuela francesa liderada por Morestin y plasmó sus conocimientos en su libro titulado “Cirugía Plástica Facial”. En él ya apuntó al “buen acierto de reunir en servicios individualizados a cirujanos que han demostrado afición y aptitud para esta clase de cirugía tan especial que se basa en la posibilidad de movilizar y trasplantar tejidos del cuerpo.” En el mismo libro define el objetivo de la Cirugía Plástica como la “conservación de la forma o la perfección morfológica que la mayoría de las veces va unido a un objetivo fisiológico como es la conservación o recuperación de la función”.

Pero no fue hasta la Guerra Civil de 1936-1939 cuando la gran demanda de los mutilados impulsó el desarrollo de la Cirugía Plástica en nuestro país. El capitán Sánchez Galindo visitó prestigiosos servicios como el de Blair en Estados Unidos, y a su regreso se creó el primer Servicio de Cirugía Plástica en el “Hospital General Mola” de San Sebastián. Tras finalizar la guerra se trasladó al Hospital Gómez Ulla de Madrid. Casi simultáneamente la Cruz Roja comenzó a crear servicios de Cirugía Plástica en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Albacete.

La Cirugía Plástica en la Era Moderna

En la segunda mitad del siglo XX la Cirugía Plástica crece de forma extraordinaria desarrollando nuevos procedimientos tanto en su vertiente reconstructiva como en la estética. En la Cirugía Reconstructiva uno de los avances más importantes ha sido el nacimiento y perfeccionamiento de la Microcirugía. Con la creación de micro-instrumentos, materiales ultra finos de sutura y la fabricación del microscopio quirúrgico binocular en los años 50, la microcirugía revolucionó el campo de la cirugía reparadora. La microcirugía ha ampliado de forma espectacular las posibilidades de reconstrucción con todo tipo de colgajos, el reimplante de miembros amputados o la revascularización de miembros desvitalizados. En 1965 Krizek realizó el primer trasplante libre, experimental, de un colgajo cutáneo basado en la arteria epigástrica superficial en un perro. El mismo año, en Japón, Tamai y Susumi describieron el primer reimplante exitoso de un dígito amputado. En 1972 los también japoneses Harii y Ohmori realizaron los primeros colgajos libres en humanos.

Pero es el americano Harry Buncke a quien se le considera el “padre” de la microcirugía. En 1969 realizó su primer trasplante libre microvascular de omento para reparar un gran defecto de cuero cabelludo. Uno de sus mayores méritos es haber enseñado y entrenado a una gran multitud de microcirujanos de todo el mundo.

En este periodo la Cirugía Estética experimenta una explosión incluso mayor. La seguridad anestésica y quirúrgica, la mejora en el nivel de vida y la importancia creciente de la imagen en nuestra sociedad han contribuido al florecer de esta rama. Actualmente la técnica estética más frecuente es la liposucción, descrita por el dermatólogo italiano Arpad a principios de los 70. En la actualidad se realizan alrededor de 40. 000 liposucciones anuales en nuestro país, por cirujanos plásticos titulados.

La segunda intervención en frecuencia es el aumento mamario con un número estimado de 25.000 procedimientos anuales. Desde los primeros implantes de gel de silicona de Cronin (1963) las prótesis mamarias han evolucionado muchísimo y actualmente disponemos de una gran variedad de volúmenes, tamaños y formas. Así mismo se han ido describiendo y perfeccionando técnicas de armonización y rejuvenecimiento< facial y corporal.

Esta rama de la especialidad, a veces mal entendida, o considerada frívola, ayuda a muchas personas a recuperar o a mejorar su Salud, definida hoy por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) como bienestar físico, psíquico y social.

Conclusión

Han sido necesarios muchos siglos y muchas contribuciones de especialistas de muy diversas áreas para dar a la Cirugía Plástica su identidad actual, pero la restauración de la forma y la función ha sido siempre su admirable objetivo. A lo largo de la historia grandes esfuerzos honran a aquellos que dedican su vida a mejorar con la Cirugía Plástica el bienestar del hombre.

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